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Una fábrica de sueños llamada Harley-Davidson

Las motocicletas Harley-Davidson no son las que más fiabilidad ofrecen, ni las más rápidas, ni las más maniobrables, ni las más respetuosas con el medioambiente, ni las que ofrecen una mejor relación calidad/precio,… Además, en la compañía, suelen meter la pata con frecuencia, han fabricado modelos que han sido un rotundo fracaso, por ejemplo, la Harley 1000 XLCR Cafe Racer, en los setenta, de la que sólo se fabricaron 3.100 unidades, también en la actualidad hay modelos que no gozan de gran aceptación como la V-Rod, además han tenido que cerrar su filial Buell, incluso, en cierta ocasión, lanzaron un perfume Harley-Davidson cuyo suave y dulce aroma era de dudosa masculinidad. Tampoco destacan por haber tenido siempre a los mejores gestores al frente de la compañía, pues pasaron de tener un 70% del mercado en los años sesenta a estar varias veces al borde de la quiebra, al no considerar, en su momento, que la entrada en el mercado de las motos japonesas de baja cilindrada representara una amenaza para ellos, en unos pocos años la cuota de mercado de Harley-Davidson era de sólo el 5%. A todo esto hay que añadirle que, además, es frecuente que para adquirir una Harley haya que apuntarse a una lista de espera de varios meses.

Pero, a pesar de todo, los clientes de Harley son los más leales del planeta, su logo es, probablemente, la marca que más se ha tatuado y entre los propietarios de Harley hay algunos lemas conocidos del estilo a: I'd rather my sis in a whorehouse than my bro on a Honda. Las estadísticas muestran que en torno al 40% de los compradores de estas motocicletas, ya han sido propietarios de una Harley con anterioridad. Harley-Davidson es mucho más que una marca, es una leyenda. Desde la propia compañía son conscientes de que su producto no es la motocicleta sino la experiencia de montar una Harley: “Nuestros competidores venden medios de transporte; nosotros vendemos sueños, un estilo de vida,… la moto la entregamos gratis”.

La leyenda de Harley-Davidson se ha ido forjando a lo largo de sus más de 100 años de historia y, prácticamente, desde sus primeros compases. Películas como “Easy Rider” (1969) convirtieron a estas ruidosas motos en un símbolo que rápidamente sedujo a todos aquellos que buscaban la imagen de “chico malo”. Y digo “ruidosas motos” porque incluso el estruendo que produce una Harley a su paso no es algo casual sino totalmente ex profeso, de hecho, es la única marca de motocicletas que tiene patentado el “sonido” de sus motores. Buena parte del éxito de Harley-Davidson está en cómo, a partir de los ochenta, supieron valerse de toda esta leyenda, en torno a la marca, para crear una cultura de rebeldía y libertad que cautivó a todo tipo de usuarios, aunque también fue necesario realizar un esfuerzo para desvincular, en cierta medida, la imagen de la marca de sus clientes más radicales, delincuentes y bandas criminales, para lo que la compañía empleó figuras de renombre: actores, cantantes y deportistas de fama internacional, convirtiendo sus motocicletas en un objeto de deseo, aún más, si cabe. De este modo se consiguió, paulatinamente, un cierto “aburguesamiento” de la marca, hasta tal punto que la mayoría de los clientes de Harley ya no son peligrosos forajidos sino que, por el contrario, se trata de usuarios de un buen nivel económico que les apetece evocar el espíritu de Harley-Davidson los fines de semana. Y fue bajo esta filosofía cuando se decidió crear el Harley Owners Groups (HOG) en 1983 cuya misión se resume perfectamente en su eslogan: “Hacer del sueño Harley-Davidson un estilo de vida”. O lo que es lo mismo, fomentar la “experiencia Harley”.

Acto de conmeración de los 100 años de Harley-Davidson, en Wisconsin


Una vez contextualizada la compañía, y a raíz del visionado en clase de Gestión del Conocimiento del documental: “Harley Davidson, el nacimiento de la V-Rod”, me gustaría intentar analizar el proceso de diseño de una de estas motocicletas.

 V-Rod de Harley-Davidson

A mediados de los noventa, pese a ser el líder en ventas del sector, en el mercado americano, Harley vuelve a notar la amenaza de las motos japonesas, que estaban atrayendo a un grupo de consumidores más interesados en la velocidad que en el estilo, lo que mueve a la empresa a plantearse la creación de un modelo que combine la potencia de una motocicleta de competición y la estética Harley. En tales circunstancias, en mayo de 1995, en los “cuarteles centrales” de Milwaukee, Wisconsin, nace un ambicioso proyecto, el P-4, posteriormente bautizado como la aspiradora, con el objetivo de crear una Harley totalmente distinta a cualquier otra jamás construida.

Para conseguir un motor con la potencia y las características deseadas, decidieron acudir a su equipo de alta competición, que habían desarrollado el motor VR-1000 el cual, no sin dificultades, sería adaptado para su uso en carretera, dicha adaptación la llevarían a cabo de manera conjunta con Porche.

Del diseño se encargaría un equipo de Harley liderado por Willie G. Davidson, nieto de uno de los fundadores de la empresa, vicepresidente de la compañía, jefe de diseño y todo un símbolo para Harley-Davidson, pues se considera que es quien mejor entiende la estética Harley.

Y por último, un equipo de ingenieros de Harley se encargaría de diseñar el chasis, la electrónica y algunos aspectos de la mecánica de la motocicleta.

Llegados a este punto, considero que la compañía se propone un objetivo muy ambicioso y apuesta por él. Pone todos sus recursos al servicio del desarrollo de la V-Rod, se involucra al equipo de alta competición, se coloca a los mejores ingenieros y diseñadores al frente de los equipos de desarrollo del modelo, e incluso, para adaptar el motor de competición a la calle, se trasladan a Alemania y trabajan con Porche. Hasta aquí nada que objetar. Sin embargo, en mi opinión, lo que ralentiza y encarece considerablemente el nacimiento de la V-Rod es la forma en la que se comunican entre sí estos equipos. En el documental, al menos, da la impresión de que por un lado están los ingenieros y por otro los diseñadores, en ocasiones enfrentados y con intereses contrapuestos. Y el modus operandi es el siguiente: se hace una propuesta inicial de los requerimientos de un componente determinado de la motocicleta, sobre ella trabajan los ingenieros y, una vez desarrollado dicho componente pasa al equipo de diseño, al cual siempre les resulta una pieza horrible (si les pareciera bien ¿para qué iban a necesitar un departamento de diseño?) así que hacen una serie de modificaciones estéticas y la pieza vuelve a los ingenieros, los cuales argumentan que una pieza con esas formas no puede cumplir su función (que para eso ellos son los que tienen los conocimientos técnicos) y así se van haciendo sucesivas propuesta hasta que al final los dos equipos llegan a un acuerdo. Da la sensación que si hubieran trabajado de forma conjunta desde un principio no hubiera hecho falta desarrollar y descartar tantas versiones de un mismo componente, si desde el principio ingenieros y diseñadores hubieran trabajado codo con codo, compartiendo la misma información, cada componente se hubiera desarrollado una sola vez en lugar de estar "dando tumbos" de un equipo a otro. En mi opinión, tanto diseñadores como ingenieros estaban altamente capacitados para la tarea que se le había encomendado, sin embargo, la forma de comunicación entre ellos no les permitió generar sinergias sino más bien todo lo contrario, la leyes de la física y las leyes de Willie se entorpecían mutuamente, ralentizando y encareciendo el proceso considerablemente.

Finalmente, en 2001, seis años después de que se pusiera en marcha el proyecto, la V-Rod está lista para su comercialización, sin embargo no está alcanzando la cifra de ventas esperadas, tal vez no era lo que demandaba el mercado o tal vez si pero tardaron demasiado en ofrecerlo.

En la actualidad, la compañía, en el año 2009, sustituyó al 85% de la junta directiva, por encontrarse en la situación más delicada desde la década de los 80. Se ve obligada a cerrar su filial Buell y vender la marca MV Augusta que habían comprado el año anterior. Aun así es de las pocas marcas de motocicletas que consiguen dar beneficios en 2009, aunque sus ingresos netos bajaron un 84,1%. En 2010, la compañía parece volver a levantar cabeza y en el tercer trimestre ha conseguido aumentar su beneficio un 236%  con respecto al año anterior y se plantean como objetivo que para el 2014 el 40% de sus ventas sean fuera de Estados Unidos, frente al 30% actual. Se lanzan nuevos modelos y confía en la fidelidad de sus clientes para dejar atrás la crisis.

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¿El futuro es ella?

Según el Retrato de las PyME 2010 elaborado por el Directorio Central de Empresas (DIRCE) el 99,88% de las empresas españolas son PyME (excluyendo agricultura y pesca). No obstante, llevar a cabo una actividad emprendedora es siempre una ardua tarea, especialmente en España. Desde el Observatorio de la PyME se señalan algunas de las dificultades crónicas que, típicamente, deben afrontar las personas emprendedoras a la hora de crear y gestionar su propia empresa en nuestro país, como son: barreras administrativas y fiscales, la falta de un plan de empresa y de experiencia en gestión empresarial,  procedimientos de cobro y pago ineficientes, dificultades de acceso a la financiación, escasez de innovación, poco poder de negociación, etc. Todo ello agravado por la actual crisis financiera, de confianza y de mercado, ha llevado a que la actividad emprendedora cayera un 27,1% en 2009.

Si estudiamos la actividad emprendedora en función del género, ahora que desde la Comisión Europea se persigue fomentar el logro de la igualdad en la actividad profesional, plasmada en España con la creación del Ministerio de Igualdad,  comprobamos que, lamentablemente, la mujer ha sido la gran damnificada ante esta situación. Según el Informe GEM 2009, debido a la crisis, la actividad emprendedora femenina se ha reducido un 35%, frente al 22,1% de la masculina. En consecuencia, aumenta la brecha entre ambos situándose la actividad emprendedora masculina en el 6,29% sobre la población masculina, frente al 3,88% de las mujeres, justo ahora, cuando en 2008 las diferencias entre ambos géneros se habían reducido notablemente y los datos parecían apuntar que la igualdad entre los emprendedores estaba al alcance de la mano.

Cabe entonces preguntarse por qué la crisis ha afectado más a las mujeres emprendedoras. En dicho informe se justifica señalando que, por lo general, la actividad emprendedora femenina es menos ambiciosa, muy focalizada en productos de consumo y poca presencia en sectores tecnológicos. También se da la circunstancia de que, en términos generales, la mujer suele ser más adversa al riesgo por lo que, en una coyuntura económica como la actual, han preferido cerrar sus negocios antes de tener que soportar pérdidas.

Otro rasgo diferenciador de la actividad emprendedora femenina son los problemas de conciliación del trabajo con la vida familiar, como muestran los resultados de la siguiente encuesta del informe “Mujer y desafío emprendedor en España” elaborado por el GEM:


También en este informe se refleja una mayor dificultad por parte de la mujer en el acceso a la financiación, que en parte se podría explicar por una menor confianza de las entidades financieras en el tipo de negocio que, típicamente, llevan a cabo las mujeres que, por lo general, son de menor tamaño y con menor potencial de crecimiento que los desempeñados por hombres.

Por lo tanto, hemos podido identificar algunas características diferenciadoras entre emprendedores y emprendedoras. Además los datos son claros y es evidente que la crisis ha supuesto un duro golpe, especialmente para la mujer emprendedora. Sin embargo, esta situación puede suponer una gran oportunidad: “crisis” es sinónimo de “cambio” y tal vez sea éste el momento para transformar el emprendimiento femenino dirigiéndose a nuevos sectores con mayores posibilidades de crecimiento, que generen mayor valor añadido, etc. que hasta ahora siempre han sido típicamente masculinos, especialmente aquellos con base tecnológica, pues, con una población universitaria mayoritariamente femenina, la mujer está cualificada para ello. 

Es por esto que considero conveniente y muy necesario que se de apoyo y existan programas de ayuda específicos para la mujer emprendedora. No obstante, éste es un tema bastante controvertido. Planteando esta misma cuestión en clase de Gestión del Conocimiento la semana pasada, las chicas eran las primeras que rechazaban la idea pues lo interpretaban como un signo de debilidad. Personalmente no considero que la prestación de este tipo de ayudas se pueda asociar a que la mujer esté menos capacitada para emprender sino que, únicamente, responde al hecho de que parten de una situación desfavorable. Cuando nos hacen el descuento joven o nos conceden una beca, nadie se plantea que estas ayudas respondan a que se nos considere inferiores a los trabajadores o que seamos inútiles incapaces de buscarnos la vida, si no que responden a una situación determinada, por lo que no entiendo por qué cuando el elemento diferenciador para llevar a cabo una política de discriminación positiva sea el género haya que ser tan suspicaces.

En mi opinión, este apoyo se debería focalizar en torno a las tres grandes dificultades que, típicamente, debe afrontar la mujer emprendedora: conciliación con la vida familiar, la brecha tecnológica y acceso a la financiación. Por lo tanto no se debe limitar a un simple apoyo financiero sino que también parecen necesarias acciones sociales, culturales, formativas, etc.

Muchas de estas iniciativas podemos localizarlas en internet, como son: Banco Mundial de la Mujer, Instituto de la Mujer, Soy empresaria, e-empresarias.net, Ellas 2.0, etc. No obstante, este tipo de apoyo puede ser más o menos eficaz, como podemos observar, por ejemplo, si comparamos las dos últimas.  Desde e-empresarias.net se ofrece un amplio servicio de apoyo y asesoramiento a la mujer emprendedora y empresaria, con más de 40.000 usuarios registrados y habiendo gestionado más de 100.000 consultas, lo considero un sitio web de referencia en este campo, tanto en servicio como en contenido, además cuenta con una participación muy activa de los usuarios. En contraposición a ésta página, encontramos el sitio web de Ellas 2.0, en principio su objetivo es acercar a la mujer emprededora a la tecnología, aunque si examinamos sus contenidos parece que están más preocupados en darse autobombo. Como no podía ser de otra manera, han optado por darle un formato de web 2.0, aunque la participación de los usuarios es mínima, tal vez por el escaso o nulo interés de los contenidos. Estéticamente se podría decir que es más llamativa que la anterior pero también bastante menos práctica y poco o nada versátil, ni siquiera podemos hacer una búsqueda por temas. La idea es buena y estoy convencido de que la intentan llevar a cabo con la mejor de las intenciones, sin embargo, no creo que estén cumpliendo con su objetivo. Por ejemplo, en la sección “Escaparate”, se pide a los participantes que dispongan de Twitter, Facebook y Linkedin y no se explica por ningún lado qué son esas redes, para qué sirven ni siquiera se ofrece un pequeño tutorial sobre los mismos, así que no sería de extrañar que alguien que esté buscando una primera toma de contacto con este tipo de tecnologías salga huyendo de la web a las primeras de cambio. Sinceramente, considero que se debería cuidar más este aspecto, intentando facilitar y hacer más accesibles las nuevas tecnologías de la información, de un modo más efectivo.

Para concluir, me gustaría expresar mi opinión de que con una mayor presencia de la mujer en la actividad emprendedora, no sólo ellas se verán beneficiadas, si no que tendrá efectos muy positivos para el conjunto de la sociedad, ya que, por norma general, la mujer suele tener una serie de habilidades innatas, principalmente las relacionadas con la inteligencia emocional, que a día de hoy son un recurso escaso y muy necesario en la forma de hacer negocios, lo que lleva a muchos a afirmar que el "futuro es ella".

Un saludo y a la espera de vuestras críticas! ;)

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